PATRIMONIO

NUESTRA HISTÓRIA VITIVINÍCOLA

El cultivo de la vid y el consumo de vino ya existía en la zona en época prerromana como demuestran los restos arqueológicos encontrados (veáse foto 1) y la cantidad de ánforas destinadas al transporte de vino para comercio interno que datan de esa época. Durante la etapa medieval las viñas se concentraban en torno a la ciudad, donde habitaban sus propietarios que, a pesar de dedicarse a otro oficio, producían el vino en trullos y lo almacenaban en tinajas para la conservación en las bodegas subterráneas dentro de sus propias viviendas.



NUESTRA ARQUITECTURA DEL VINO

El cultivo de la vid y la elaboración del vino han marcado la evolución del Paisaje Cultural de la comarca desde el siglo VII a.C. en un proceso vivo que se proyecta hasta nuestros días.

Se pueden reconstruir los inicios de la viticultura en el territorio y comprobar cómo el hombre se ha ido adaptando a las diferentes épocas y variando los procedimientos de elaboración en un proceso que va desde los lagares rupestres, aquí denominados Las Pilillas, hasta las actuales bodegas de producción.

• Época Ibérica: lagares rupestres en la Solana de las Pilillas y en las ramblas próximas de Los Morenos y Alcantarilla.

• Época romana y a partir del s. I d. C: villas rústicas que evidencian el cultivo y la producción de vino, en extensos complejos diseminados por las vegas y las zonas llanas de la comarca.

• Edad Media, con la excavación de bodegas subterráneas en las que se elaboraba el vino mediante un sistema que se perpetúa hasta mediados del s. XIX, que es cuando se inicia el desarrollo masivo de la viticultura.

• Edad Contemporánea, con la construcción de bodegas urbanas, grandes edificaciones rurales para el cultivo y la elaboración del vino e infraestructuras asociadas claramente a la producción vitivinícola como el ferrocarril Valencia-Utiel (1887), por el que se realizaban mayoritariamente los transportes hasta el puerto de Valencia. Además de las grandes construcciones, existe también una arquitectura más modesta, aunque igualmente vinculada al cultivo de la vid y la elaboración del vino, que constituye un patrimonio de primer orden.

Destacan las construcciones y estructuras realizadas mediante la técnica de la “piedra seca”, que en buena medida configuran actualmente el paisaje rural y la forma de entender el cultivo de la viña. Existe toda una enorme muestra de muros de contención u “hormas” de todos los tamaños con ejemplos de elaboradas formas de manipulación de la piedra. En esa misma línea se encuentran las “barracozas”, los “majanos”, barracas, tapias, o los antiguos cercados. Todos ellos con sus diferentes tipologías y con un denominador común, facilitar el trabajo agrícola y proteger los viñedos.

Otros elementos y construcciones que forman parte del paisaje de la vid son las casillas de campo, los aljibes, los abrevaderos, los corrales de campo, los pozos y la red de caminos rurales.

Asimismo existe una amplísima muestra de estructuras y construcciones vinculadas al vino y a su elaboración, así como a su almacenamiento y transformación. En este apartado se encuentran las bodegas de distintas épocas, las cuevas, los trullos, los jaraíces, las chimeneas de alcoholeras, etc., diseminados por todo el territorio.

Del mismo modo y representativo también del conjunto tecnológico propio de la viña y el vino son los elementos muebles y utensilios relacionados con su cultivo y posterior transformación. Destaca todo lo relacionado con la tinajería propia de Utiel, donde existió un gran centro de producción cerámica, así como la gran variedad de herramientas agrícolas para el cultivo de viña, utensilios necesarios para la elaboración del vino, su almacenamiento y transporte (cubas, odres, conos etc.).