el vino en iberia

en la antesala de la lista
“patrimonio de la humanidad”

Promovemos
la cultura del vino

Una herencia milenaria. Una historia única. Un patrimonio excepcional.

“El Vino en Iberia” es la propuesta en la que trabajamos desde Territorio Bobal para lograr que la UNESCO declare Patrimonio de la Humanidad los lagares rupestres de época ibérica ubicados en nuestra comarca (en Requena concretamente). Este reconocimiento será un elemento central en la tarea de revalorizar nuestra cultura vitivinícola.

El Vino en Iberia representa el punto de partida de la tradición vitivinícola en la Península Ibérica. Una cultura y tradición que, con el pasar de los siglos, se extendió a América y buena parte de Asia.

Mucho antes que Roma, en los albores de la Cultura Ibera, los pueblos indígenas de la Península mantenían estrechos lazos comerciales con los grandes comerciantes del Mediterráneo en ese momento: los Fenicios.

Fruto de esos contactos comerciales y culturales nació, entre otras cosas, el gusto por el vino y los conocimientos y capacidad para producirlo.

Que la UNESCO otorgue un reconocimiento como este es una tarea ardua pues exige la total excepcionalidad de los bienes protegidos. Y nuestros restos arqueológicos vitivinícolas, junto con otros diseminados por parte de la Península Ibérica, son excepcionales: llenan un hueco que aún no se ha cubierto en las listas de Patrimonio Mundial, tanto por el tema como por su tipología y la cronología que abarca. Así propusimos “El vino en Iberia” para atraer la mirada de toda la humanidad sobre nuestro pasado como íberos, esa cultura que se extendió por el Este de la Península y que nació de la relación entre los fenicios , esos fascinantes comerciantes llegados desde el Mediterráneo oriental, y los indígenas que habitaban aquí.

Tras el título de “El vino en Iberia” se encuentra eso que los técnicos denominan
un “bien en serie” pues su valor reside en el conjunto.
Hablamos de un patrimonio que implica a tres Comunidades Autónomas
y que está formado por estos tres bienes concretos:

Los lagares rupestres de Requena, que constituye en los restos de una factoría vitivinícola con afán comercial que estaba en activo hace 2.600 años. Son restos que muestran el papel relevante que adquirió el vino en la cultura ibérica y cómo este producto generó un modo particular de organizar el territorio.

Los sitios arqueológicos submarinos con restos de barcos fenicios (siglo VII a.C.) que se conservan en las costas de Mazarrón y San Javier (en Murcia) y que dan fe del intenso comercio en aquel momento que ayudó a extender el gusto por el vino.

Y el yacimiento del Castillo de doña Blanca en Puerto de Santa María, en Cádiz (del siglo VIII-III a. C.), donde se puede descubrir la convivencia de las poblaciones indígenas con los Fenicios y el trasvase de costumbres y técnicas relacionadas con el vino.

Este conjunto excepcional (el Castillo de doña Blanca) permite analizar cómo surgió una de las grandes culturas del Mediterráneo: la Ibérica. Una civilización en la que el vino impregnó la cultura del momento y condicionó la vida cotidiana del territorio, desde la religión y el comercio hasta las relaciones sociales y la producción agrícola.

2.700 años después, en este Territorio Bobal somos conscientes de que nuestra realidad actual se gestó hace mucho tiempo. Por eso queremos poner en valor estos bienes y los que, a lo largo de muchos siglos, nos han convertido en el territorio único que hoy somos.

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